Levantamiento del Parche Torácico

Las heridas respirantes son lesiones penetrantes del torso, habitualmente en el tórax, por las que circula aire exterior con cada respiración sin ingresar al pulmón, reduciendo progresivamente el volumen de este órgano. Este estado, denominado neumotórax simple, suele ser provocado en entornos tácticos o de combate por disparos, armas blancas o fragmentos de explosiones. Si no se trata, la afección empeora gravemente al desplazar el corazón, los grandes vasos y otras estructuras del mediastino, lo que se denomina neumotórax a tensión (TNX) y puede provocar la muerte por parada cardiaca.

Para evitar esta letal evolución hacia el TNX, se debe aplicar de forma inmediata un parche torácico, el cual sella la herida respirante y, gracias a su válvula unidireccional, permite que el aire y la sangre acumulados en la cavidad pleural escapen con cada exhalación sin dejar que entre aire nuevo. Sin embargo, en algunos casos no es suficiente con sellar la lesión externa, pues el pulmón se halla en tan mal estado que, aunque el aire ya sólo entre al tórax por las vías respiratorias correctas, éste se fuga del propio órgano herido, provocando igualmente la evolución hacia el TNX.

Cuando esta fuga pulmonar interna ocurre y el TNX se manifiesta a pesar del parche, la primera medida de emergencia consiste en descomprimir el tórax de forma manual levantando temporalmente el dispositivo. Para ello, se despega el parche hasta la herida y se le pide al herido que expulse el aire progresivamente, permitiendo que la presión acumulada se libere. Acto seguido, se debe limpiar la sangre u otras obstrucciones de la herida, volver a pegar firmemente el parche torácico y anotar en el mismo parche que el dispositivo ha sido levantado una vez. En caso de que el herido no atienda a indicaciones, se procede del mismo modo pero manteniéndolo levantado durante 10 segundos. Esta técnica tendrá que ser repetida cada vez que aparezca el TNX de nuevo, hasta la llegada del personal sanitario.

Para reconocer la evolución hacia el TNX y la consiguiente necesidad de levantar el parche, el primer interviniente deberá constatar de forma simultánea dos indicadores: trauma torácico evidente o sospechado y distrés respiratorio progresivo. En el caso de que el levantamiento del parche no suponga una solución y deba repetirse después de varios minutos, el personal sanitario dejará el parche aplicado y descomprimirá el tórax con una técnica más avanzada: la descompresión torácica con aguja (NDC). Para realizar este procedimiento, el sanitario deberá atender no a dos, sino a seis indicadores que componen una lista más precisa para confirmar con total seguridad la presencia del TNX.

P.G.

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2 comentarios

  1. Anónimo

    Hola. Se habla del espacio pleural pero eso no se explica en los cursos, ¿no?. Chema Funes.

  2. admin

    Depende del curso. El espacio pleural no se explica en los cursos de nivel primer interviniente estándar, es decir, en aquellos cursos orientados al uso del IFAK militar o policial. Sin embargo, en los cursos impartidos a fuerzas especiales, sanitarios de combate, sanitarios tácticos y sanitarios profesionales, es necesario ver la anatomía más en profundidad porque se enseña la descompresión torácica con aguja (NCD) o «toraco», como se le conoce coloquialmente. Esta técnica es más compleja de realizar, conlleva resultados más variados y es potencialmente más lesiva para el herido que el levantamiento del parche torácico como medida para descomprimir el tórax.

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