El TCCC (Tactical Combat Casualty Care) es el estándar de oro de la sanidad de combate, creado por las Unidades de Operaciones Especiales de EE. UU. en los años 90 y adoptado después por la OTAN. Su objetivo es reducir las muertes evitables en el campo de batalla mediante tres fases de atención sanitaria bien diferenciadas: CUF (Care Under Fire), TFC (Tactical Field Care) y TACEVAC (Tactical Evacuation Care). El protocolo se rige por el algoritmo MARCH-PAWS, priorizando el control de hemorragias masivas con torniquetes, la gestión de la vía aérea y el manejo del shock antes que otras lesiones. El TCCC supuso una evolución respecto a la medicina de emergencia civil, al demostrar que ciertos tratamientos no son adecuados en el campo de batalla por la baja probabilidad de éxito o por el riesgo potencial para quien lo lleva a cabo.
Por su parte, el TECC (Tactical Emergency Casualty Care) es la adaptación civil del TCCC para otros entornos de alto riesgo, como los eventos con tirador activo, los ataques terroristas y otros incidentes con heridos por agresión intencionada. Mientras que el TCCC es para los militares en zona de operaciones, el TECC está diseñado para policías, bomberos, otros rescatadores y ciudadanos que deseen estar preparados ante este tipo de eventos en su propios países. Ajusta las directrices militares a la realidad civil, considerando factores como la diversidad de heridos (niños, ancianos, enfermos, etc) y los tiempos medios de evacuación en el este entorno. Ambos protocolos comparten una filosofía crítica: la buena medicina puede ser mala táctica si no se realiza en el momento adecuado, por lo que no se pretende dar una asistencia sanitaria ideal o perfecta, sino la mejor atención posible dadas las circunstancias de peligros dinámicos en la escena.