Tracción de Fémur en TCCC/TECC

Uno de los métodos tradicionalmente recomendados para la fractura diafisiaria de fémur es la férula de tracción. Este tipo de fracturas suceden en la parte central del hueso más largo de la pierna y lleva aparejado, además de un intenso dolor, una hemorragia interna significativa, que puede llegar a superar el litro de sangre. Cuando se dé una fractura de este tipo encontraremos, además, acortamiento o deformidad del miembro afectado, incapacidad para apoyar o mover la pierna y casi siempre un hematoma significativo. El manejo inicial busca inmovilizar la extremidad, controlar el dolor y valorar si hay signos de hemorragia o compromiso vascular.

La tracción de fémur, realizada de manera hospitalaria con pesos como bolsas de agua, se puede realizar en entorno pre-hospitalario táctico o de combate con dispositivos como el CT6 Leg Traction Splint, compuesto por unas varillas telescópicas que se alargan y un estribo para aplicar tracción actuando en el tobillo del herido. El uso de este dispositivo compacto y de otros más modernos para conseguir el mismo efecto, han sido tradicionalmente el tratamiento de elección para este tipo de fracturas, al considerarse que la tracción alineaba de manera natural el hueso fracturado y esto reducía el dolor y el sangrado.

Hoy en día las guías de práctica clínica del Joint Trauma System indican que “la tracción de fémur puede ser empleada, pero hay otros métodos de inmovilización más apropiados”, mientras que en las guías de TCCC de mayo de 2026 simplemente se refiere, en su epígrafe 16 a “Inmovilizar fracturas y re-evaluar pulsos”.

Para ampliar la evidencia existente acerca de la pertinencia o no del uso de este dispositivo podemos encontrar una revisión de casos de 2022 en la que se incluyeron 20 estudios y encontró que todas las series que evaluaron la hemorragia mostraron beneficio con la férula de tracción, con menos necesidad de transfusión y menos complicaciones pulmonares en algunos trabajos, sobre todo cuando la aplicación fue precoz. Sin embargo, no se observó un beneficio claro y consistente sobre el dolor, ni una reducción demostrable de mortalidad o complicaciones en todos los contextos.

La férula de tracción sigue siendo una herramienta útil en la fractura diafisaria de fémur, pero su papel actual es más selectivo que hace dos décadas. La evidencia reciente sugiere beneficios en alineación, control hemorrágico y reducción de transfusiones, aunque no demuestra de forma consistente mejoría del dolor ni superioridad universal frente a otras formas de inmovilización. En el entorno táctico y prehospitalario moderno, la prioridad no es “poner la férula siempre”, sino decidir si aporta valor sin retrasar el control de la hemorragia, la analgesia, la resucitación hemostática y la evacuación. Hoy, su empleo debe entenderse como una intervención útil en casos seleccionados, no como una prioridad absoluta.

Entre 2000 y 2026, el cambio más importante es doctrinal. Antes predominaba la idea de que toda fractura femoral diafisaria debía inmovilizarse con tracción; ahora el criterio depende del tipo de lesión, del tiempo hasta la atención definitiva y de la situación táctica o logística. En entornos con traslados largos o acceso demorado al centro definitivo podría ser útil; en pacientes inestables, politraumatizados o con amenaza vital inmediata, no debemos fijar nuestra atención en esta lesión “distractora” y continuar con el protocolo que conocemos para tratar todas las causas de muerte prevenible en combate que deben de ser tratadas antes que la inmovilización de fracturas. 

Por lo tanto, indicación más aceptada sería cuando encontremos una fractura aislada de la diáfisis del fémur en un herido ya estable o relativamente estable. Las principales contraindicaciones serían la sospecha de lesión de cadera o rodilla, fracturas asociadas de tibia, peroné o pie, amputación distal, y aquellos casos en los que el manejo consume tiempo y recursos que deberían dedicarse a otros problemas más importantes inminentes o evacuar al paciente. 

En resumen, la tracción de fémur se usa cada vez menos en el ámbito pre-hospitalario civil, pues se encuentran muchas fracturas proximales de personas de avanzada edad y se dispone de colchón de vacío, de amplia farmacología para analgésia, sedación y miorelajación, así como de evacuaciones más rápidas. Por contra, el TCCC lo sigue contemplando por no darse las circunstancias mencionadas y por existir casi siempre la hemorragia y sus derivadas como principal amenaza para la vida del herido. En el entorno táctico, se deberá hacer tracción de fémur cuando el TECC se realice en entornos aislados (montaña, alta mar, entorno rural…), cuando la falta de seguridad en la escena impida el acceso a los profesionales sanitarios o cuando el número de heridos sea tan grande que la atención estándar y la rápida evacuación no esté garantizada.

J.T.

Fotografía: https://adaro.shop/es/inmovilizacion/587-930-ct-7-ferula-de-traccion-militarcivil.html#/132-modelo-militar_negro

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